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Capítulo II. La herejía babilónica y el arca del Noé sumerio

Capítulo 2. La herejía babilonica y el arca del Noé sumerio 1º

En 1956, el eminente asiriólogo Samuel Noah Kramer se atrevió a sugerir que los sumerios, hace cinco mil años, dejaron testimonio escrito del primer Job, el primer Moisés, el primer San Jorge, el primer paraíso, la primera resurrección de un dios y, desde luego, el primer diluvio.

 

Décadas después, el también asiriólogo Irving Finkel completó el puzle de aquel cataclismo que asoló Mesopotamia, confirmando que el Noé sumerio se llamaba Siuzudra y el relato de aquella gran inundación fue escrito alrededor de 1.500 años antes de que los escribas del Génesis plasmasen lo que en la tradición judeocristiana se conoce como Diluvio Universal.

 

Esa misma tradición sigue sosteniendo que existió una gran inundación en tiempos remotos, un diluvio con un protagonista llamado Noé que arribó con una embarcación, un arca, en la cima del monte Ararat, montaña donde continúa la búsqueda de este fabuloso objeto de poder.